Toshikane es uno de esos nombres que los aficionados a la porcelana japonesa reconocen de inmediato. La firma lleva activa desde 1929 en la región de Arita — la misma que lleva siglos siendo sinónimo de porcelana fina en Japón — y sus piezas exportadas a Occidente entre los años 50 y 70 son hoy objeto de colección en todo el mundo.
Lo que distingue a Toshikane de otras marcas japonesas de exportación es la calidad del pintado. No es calcomanía ni serigrafía. Es trabajo a mano, con pinceles finos y una paciencia que se nota en el resultado: perfiles nítidos, colores que no se han desvaído con los años, y una composición visual que tiene mucho más criterio del que parece a primera vista.
Sus motivos más conocidos son los que beben de la tradición iconográfica japonesa: los Siete Dioses de la Fortuna, escenas de la naturaleza con grullas y flores de cerezo, paisajes lacados en fondos blancos o negro profundo. Cada pieza es una referencia a un imaginario muy específico, con siglos de historia detrás.
Lo que llega al catálogo de IsAntiek son piezas en buen estado, con el pintado intacto y la porcelana sin fisuras visibles. Toshikane aguanta bien el paso del tiempo cuando se ha guardado con cuidado, y eso se nota en las piezas que consigo encontrar.
Son piezas para alguien que valora lo que hay detrás de un objeto: la técnica, el origen, el momento histórico en que se fabricó. No son decoración genérica. Son coleccionismo con criterio, a un precio que todavía tiene sentido.
Esta pieza ya tiene dueña, pero cada semana entran piezas nuevas al catálogo. Si te ha gustado el estilo, déjame tu email y te aviso en cuanto encuentre algo con este mismo carácter.