Pulsera adamascada Japonesa · Oro 24K y Plata · Paisajes Shōwa

105,00 

✦ Pieza única · Sin reposición

Pulsera articulada de paneles elaborada con la técnica damasquinada: incrustaciones de oro 24K y plata sobre fondo lacado negro, con escenas clásicas del Japón tradicional. Una pieza de artesanía Shōwa tan rara como difícil de encontrar en este estado.

Materiales: latón, incrustaciones de hilo de oro 24K y de hilo de plata.

Época: Período Shōwa, aproximadamente entre 1950 y 1965.

Medidas: 18 x 3 cm.

Estado de conservación: Buen estado general con marcas propias del uso y la antigüedad. El reverso presenta pátina dorada característica del paso del tiempo. Las incrustaciones de oro y plata se conservan con gran nitidez, y los motivos decorativos son perfectamente legibles y vivos. El cierre funciona correctamente.

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Pulsera adamascada Japonesa

El arte adamascado japonés —conocido en Japón como zogan— consiste en trazar finísimos surcos sobre una superficie de metal oscurecida para incrustar hilo de oro o plata con una presión precisa. El resultado es un relieve sutil y permanente sobre un fondo negro profundo, sin adhesivos ni soldaduras: puro dominio del oficio. Esta técnica alcanzó su máxima expresión durante el período Meiji y se popularizó en el Shōwa como joyería de exportación de alta calidad.

Esta pulsera reúne lo mejor de esa tradición: once paneles articulados, cada uno decorado con una escena distinta del repertorio clásico japonés. Desfilan el Monte Fuji entre nubes, una pagoda de cinco pisos, casas rurales con tejados dorados, pinos centenarios, una grulla posada bajo la luna llena, cerezos en flor, mariposas y motivos de bambú. La alternancia del oro cálido del K24 con el plateado más frío crea una paleta de dos tonos que recuerda a las mejores lacas japonesas del período Edo.

El marcado K24 inscrito en uno de los paneles confirma el uso de oro de 24 quilates en las incrustaciones, lo que añade valor material documentado a la pieza. Este tipo de pulseras fue producido posiblemente en talleres de Kyoto, destinado al mercado de exportación americano y europeo durante la reconstrucción de Japón. Las que se conservan en este estado son hoy objetos de colección muy buscados por su rareza y nivel de ejecución.

Recomendaciones de uso

Por su anchura y presencia, esta pulsera funciona mejor como pieza única: no necesita acompañantes para brillar. Combina especialmente bien con outfits de colores neutros —negro, blanco, crema o camel— donde el dorado y las escenas grabadas puedan ser el protagonista absoluto.

Es ideal para ocasiones donde se busca un accesorio con historia y singularidad: una cena especial, una inauguración, un evento cultural o simplemente el día a día de quien sabe que la joyería no tiene que ser nueva para ser extraordinaria. Su anchura la convierte en una declaración de estilo para muñecas medianas.

Ideas para regalar

Un regalo para alguien que no quiere lo que tiene todo el mundo. Esta pulsera es perfecta para la persona que colecciona objetos con alma, que ama Japón o su cultura, que aprecia la artesanía de verdad o que simplemente tiene un gusto formado y exigente.

Ideal para celebrar un cumpleaños redondo, un aniversario especial, o simplemente para decirle a alguien que merece algo único e irrepetible. Cada panel es una historia, y regalar esta pieza es regalar once paisajes de Japón cosidos en metal de oro.

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